Una marea agrícola grita para evitar la ‘extinción’

20/11/2019 Unos 20.000 profesionales del sector se echaron ayer a la calle en Almería para denunciar la crisis estructural que atraviesa el sector, aquejado por precios bajo coste, abuso de poder y competencia desleal, entre otros problemas. De forma paralela se realizaron sendas manifestaciones en Motril (Granada) y Torre del Mar (Málaga)..

Miles de voces (unas 20.000 solo en Almería según las organizaciones convocantes, COAG, Asaja, UPA, Coexphal y Ecohal), se alzaron este martes 19N para clamar contra las injusticias que vive el campo y denunciar la grave crisis estructural que atraviesa el sector. Una coyuntura que lleva vigente ya varios años y que en esta campaña se ha visto agravada con precios por debajo del coste de producción (hace apenas unos días se podían ver mínimos que rozaban los 0,30 euros/kg de berenjena en origen), hasta el punto de poner en serio peligro su supervivencia, de ahí el lema de la convocatoria, #AgriculturaEnExtincion19N..

Desde las 7:00 horas comenzaban los piquetes en los principales núcleos de producción de la provincia almeriense, consiguiendo que la jornada de paro agrario fuera “secundada por el 100% del sector. Además, numerosos negocios de la zona cerraron sus puertas como muestra de apoyo”, aseguró Andrés Góngora, responsable nacional del sector de frutas y hortalizas de COAG y responsable provincial de la organización.

Ya a las 11:00h se empezaban a concentrar, de forma simultánea, agricultores y profesionales del sector hortofrutícola en el Parque de las Almadrabillas de Almería, en la Plaza de la Aurora de Motril (Granada) y en la Mancomunidad de Municipios Costa del Sol Oriental-Axarquía en Torre del Mar (Málaga). Pero fue en la provincia almeriense, cuna del ‘Mar de plástico’, donde más voces se pudieron oír. Antes de dar comienzo la marcha, responsables de las organizaciones convocantes enumeraban los numerosos problemas que aquejan al sector:

Crisis de precios, coste y abuso de poder

Pascual Soler, presidente de Asaja Almería y vicepresidente de Asaja Andalucía, ponía el acento en el “abandono de las instituciones”. El sector agrícola “está en muy malas condiciones (…) con una grave crisis de precios y sufriendo el aumento de costes cada año (…) y el abuso de poder por parte de las grandes superficies”, denunciaba.

Lucha por el modelo Almería

Francisca Iglesias, secretaria general de UPA-Almería, recordaba que el verdadero trasfondo de la manifestación es la lucha por el ‘modelo Almería’ de producción de frutas y hortalizas. “Aunque la semana que viene suban los precios, debemos seguir manifestándonos. Las explotaciones familiares agrarias son las que generan la riqueza de esta provincia, pero tenemos muchos problemas estructurales. Éste debe ser un punto de inflexión para que se respete a los agricultores de Almería y se les ayude. El Gobierno de España debe ir a Europa y reivindicar lo que necesitamos, como una Ley de la Cadena Alimentaria para Europa, que es donde está nuestro mercado. Necesitamos normas para poder seguir viviendo en un mercado libre. No podemos más. Siempre vamos a tener precios bajos, pero necesitamos que las exploraciones familiares sean rentables a lo largo del año. Lo ideal sería organizarnos a través de la Interprofesional y tener un precio de referencia para poder vender”.

Juan Antonio González, presidente de Coexphal, denunciaba la “insostenible” situación que atraviesa el sector y aseguraba que con la elevada afluencia de la manifestación la “gran familia de agricultores da un golpe sobre la mesa”.

“Los acuerdos con terceros y las empresas desleales han destrozado el sector”

Andrés Góngora, responsable nacional del sector de frutas y hortalizas de COAG, subrayaba que “Estamos pidiendo auxilio, medidas para salvar el motor económico de nuestra provincia y el sector de frutas y hortalizas del conjunto del país. Nos han destrozado el mercado a base de acuerdos con terceros países y de no controlar lo que entra de fuera. Hay empresas dentro de nuestro propio sector que están siendo unos canallas desleales con el resto, trayendo producto de fuera. Las administraciones deben controlar a estas empresas y publicar sus nombres. Son empresas que manipulan producto de terceros países, y alteran de forma fraudulenta el etiquetado. Hay que separar a quién está con el sector y a quien lo traiciona. Me parece de muy poco nivel político decir que no se pueden dar los nombres, los agricultores y la sociedad necesitamos saber quién está traicionando al sector”. Urgen también las medidas a nivel europeo para “frenar a los buitres de la distribución” que están “saqueando los bolsillos de los consumidores a costa de arruinar el tejido productivo y a los agricultores de toda la nación, sobre todo aquellos que tenemos que vivir solo y exclusivamente del mercado. Esta es la voz de alarma del pequeño agricultor, de la agricultura familiar, y la Administración no puede mirar para otro lado. Tenemos un problema político. Este problema lo han generado la Administración y los políticos que vienen a echarse la foto, pero desde luego no defienden al sector. Donde tienen que trabajar es en el Congreso de los Diputados, en el Parlamento Europeo y el Parlamento andaluz”. Pese a que la manifestación fue todo un éxito, Góngora advertía que “hasta que no se arregle el problema, vamos a trabajar para seguir ejerciendo presión. Si queremos que esto se considere una cuestión de Estado, hay que generar un problema de Estado. Y esto significa mucha calle, mucha guerra, y no dejar pasar ni una”. Góngora adelantaba que se va a establecer un calendario de movilizaciones y desde COAG van a trabajar por la unidad de acción de la movilización.

El futuro de una España más vaciada

Miguel López, secretario general de COAG Andalucía, expresó que “hemos llegado a un momento en el que hay que pararse, reflexionar y tomar medidas. El modelo productivo está en peligro y sin este tejido productivo no hay economía, no hay empleo y no se fija población al territorio”. De desaparecer “empezaríamos a formar parte de la España vaciada”. La Unión Europea está firmando acuerdos preferenciales con terceros países; no hay una unidad aduanera de control de los contingentes y los precios y calendarios de entrada para que se cumplan. Este año se han perdido 2.500 hectáreas de tomate que están presionando al pimiento y la berenjena como consecuencia del crecimiento de la producción de Marruecos en 2018/19 de más de 70.000 toneladas de tomate. Tampoco se está tomando en serio el veto ruso, y vemos cómo Turquía pelea con Rusia o EE.UU. y arregla los problemas, mientras que la UE lo arregla de manera parcial para aquellos países que están interesados en otro tipo de acuerdos económicos como Alemania o Francia.

La dignidad, parte del ‘precio justo’

“Si la Unión Europea quiere seguir llamándose así, debe trabajar para todo el mundo”, defendió López. “Tiene que hacer un trabajo en favor de interés general, y dejar el marco de especulación que está aprovechando la distribución europea para hacerse con productos baratos a costa de una situación de depredación permanente hacia el tejido productivo, porque está aprovechando las producciones que vienen de países terceros para hundir los precios en origen y, por tanto, las rentas de los productores y el empleo en el medio rural. Esto se tiene que cortar con mecanismos que ordenen los mercados, porque así no hay manera. Hay que decir alto y claro que no estamos pidiendo ayudas, estamos pidiendo precios por lo nuestro, estamos pidiendo dignidad. Queremos que se pague por nuestros productos lo que valen, porque están en un marco de total sanidad y seguridad alimentaria, aportando salud pública, y no lo que están trayendo a veces de fuera comercializándolo en nuestro nombre. Hay que tomar medidas ya. Necesitamos una mesa institucional del Gobierno español con las CC.AA. donde nos sentemos y salvemos la agricultura de nuestro país. No son solo frutas y hortalizas, sino también otros productos como aceite, por ejemplo. Esta unidad no va a pararse en esta movilización, se va a trasladar a todo el Levante y vamos a procurar hacer una unidad de acción para que, de una vez por todas, los políticos tomen cartas en el asunto y resuelvan estos problemas”.

Olvido legislativo

Alfonso Zamora, gerente de Ecohal, recordó que los partidos políticos se suman a manifestaciones como la de ayer, “pero a la hora de legislar y presionar en la UE se olvidan de nosotros. La UE tiene en sus fundamentos la preferencia comunitaria y la soberanía alimentaria, pero con las acciones de nuestro Gobierno estamos viendo claramente cómo se va a desmantelar nuestro sistema productivo de agricultura familiar y probablemente si no se pone remedio llegaremos a una agricultura de grandes explotaciones que desde luego no es nuestro modelo”.

Moneda de cambio y fondos ‘buitre’

Miguel Cobos, secretario general de UPA Andalucía, puso de relieve la situación de bajos precios y denunció que los acuerdos con terceros países siempre perjudican al sector agrario, que “es moneda de cambio al servicio de países centroeuropeos para introducir sus producciones de nuevas tecnologías y maquinaria”. Cobos confrontó el modelo tradicional agrícola basado en la estructura familiar con “la introducción de grandes cadenas de distribución y fondos buitre (de inversión) que se están apoderando de un sector estratégico como son las hortalizas en Andalucía”.

Marea agraria dividida

En Almería la ‘marea’ agraria, multitudinaria, colapsaba las principales arterias de la ciudad hasta cerca de las 14:00 horas. Sin embargo, la marcha estuvo dividida durante buena parte del recorrido por un espacio en blanco entre las organizaciones convocantes y los seguidores de una organización de reciente constitución, la Unión de Agricultores Independientes, muchos de cuyos integrantes portaban como signo distintivo un lazo de color verde que se ha convertido en un símbolo del movimiento.

Joaquín López Rodríguez –‘Bernabé’ -, presidente de la agrupación, manifestó que “se tiene que oír al pueblo, porque el que sufre es el agricultor, es él quien tiene el problema. Desde aquí radica el problema. No podemos permitir que vengan otros a arreglarnos el problema, al agricultor se le tiene que respetar mucho más”. Fueron numerosas las voces de agricultores que, descontentos con la situación actual del sector, se mostraron contrarios a lo que consideran una ‘inacción’ de los sindicatos y organizaciones agrarias tradicionales, profiriendo abucheos durante la lectura del manifiesto oficial.

Cabe recordar que fue a principios de noviembre cuando comenzaron las primeras reivindicaciones en denuncia por la crisis de precios de esta campaña, lideradas por productores que hoy integran la Unión de Agricultores Independientes, que animó a “no cortar, vender ni comercializar” pimientos ni berenjenas “hasta obtener una respuesta en los precios de esos productos, que supere los costes de producción”. La ‘huelga’ finalizó escasos días después, al subir los precios.

Manifiesto de las organizaciones convocantes

Tras la manifestación, el periodista David Baños leyó un manifiesto en el que los convocantes reclaman “agua de calidad y a un precio asequible y para todos los productores y limpieza del campo”.

Los agricultores piden un plan de higiene rural y acabar con los asentamientos ilegales que tantos problemas de imagen han generado, ya que no se comprende que “un sector económico con 60.000 extranjeros en la Seguridad Social cada año sea considerado responsable de un problema global como es la inmigración ilegal”.

También se pide una reducción de costes para algunos inputs de producción como la energía, el agua, y/o impuestos.

Además, exigen medidas para el control de importaciones extracomunitarias como la restauración de los certificados de importación, el control de tasas arancelarias y la revisión de los precios mínimos de entrada de productos extracomunitarios.

Controlar y erradicar el etiquetado fraudulento de producto de origen extracomunitario, haciéndolo pasar por producto almeriense o granadino.

Establecer un fondo paralelo y específico de gestión de crisis para todo el sector hortícola, como una medida nueva al margen de los programas operativos de las OPFHS, y que esté al alcance de todos los agricultores en igualdad de condiciones.

Los agricultores quieren también que se articulen con carácter de urgencia mecanismos de reglamentación europea para evitar imposiciones comerciales de las cadenas de distribución y supermercados europeos. Y habilitar un cuerpo de inspección que haga cumplir esas leyes, así como impedir la imposición de promociones comerciales costeadas por el proveedor.

Según el manifiesto “no es justo que todo nuestro trabajo acabe en un supermercado con unos precios que en muchos casos suponen unos márgenes comerciales de más 500% con respecto al precio que recibe un agricultor y que está por debajo de los costes de producción”.

Fuente: Virginia Hernández http://frutoday.com